Gustav Klimt

El beso (1907-1908) Galerie Belvedere, Viena

Gustav Klimt (14 de julio, 1862 – 6 de febrero, 1918) fue uno de los miembros fundadores del movimiento de la secesión vienesa, el movimiento modernista de Europa central. Fue un pintor austríaco simbolista, lo que significa que se desligó del realismo y pintó cuadros oscuros, llenos de simbolismos y metáforas y que no representaban la realidad de una manera concreta y detalladamente realista. Klimt, a la joven edad de 14 años recibió una beca para estudiar en la Escuela de Artes y Oficios de Viena, recibiendo una educación clasicista. En 1880 ya empezó a recibir encargos y a ser un pintor reconocido, sobretodo como pintor de interiores. En 1888 recibió la Orden de Oro al Mérito de manos del Emperador Francisco José I de Austria y fue nombrado miembro honorario de las universidades de Múnich y Viena.

Hasta el momento estaba siendo un pintor clasicista de exito, pero en 1892 su padre y su hermano murieron y esto hizo que su estilo, hasta ahora académico, se transformase totalmente. Así, decidió romper con todo y crear la Secesión, una alternativa para los artistas promocionados por la Academia vienesa (de la que el mismo Klimt había formado parte) que se dedicaba a promocionar artistas jóvenes, exhibir obras producidas en el extranjero y publicar una revista sobre las principales obras realizadas por los miembros.

Así, en 1901, fue cuando Klimt empezó su etapa dorada. Fue entonces cuando empezó a tener fama y a ser reconocido por la crítica y el público gracias a su estilo innovador. De la etapa dorada destacan obras como Judith con la cabeza de Holofernes (1901), Dánae (1907) o El beso (1907-1908).

La obra de Klimt tuvo una enorme influencia sobre todo el grupo de la Secesión Vienesa, tanto que evitó que muchos artistas emigraran al extranjero, entre ellos Egon Schiele, del cual Klimt fue maestro.

La obra de Klimt se caracteriza por sus colores dorados, sus formas curvilíneas y sus representaciones fálicas y elementos de carácter sexual encubiertos. Su tema favorito era la mujer, y casi siempre pintaba a féminas agresivas e independientes, representando a la femme fatale.

Mis cuadros y frescos preferidos de Klimt son estos:

Judith con la cabeza de Holofernes (1901), Galerie Belvedere, Viena

Dánae (19047). Colección privada, Viena

Friso de Beethoven (1902). Pabellón de la Secesión, Viena

Árbol de la vida (1909), Österreischisches Museum für Angewandte Kunst, Viena

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