La mejor época para visitar Viena dependerá mucho de vuestros gustos, pero en general se puede disfrutar mucho de la ciudad en cualquier mes del año. Por supuesto, en primavera y principios de verano las temperaturas son muy agradables, pero también es recomendable ir entre noviembre y marzo, cuando la ciudad está nevada y llena de mercadillos navideños en los que beber vino caliente. Viena tiene un clima continental, lo que significa que los inviernos son largos y fríos y los veranos son cálidos y lluviosos.
Los inconvenientes de ir en invierno son las bajas temperaturas (muchas veces bajo cero), el viento y las pocas horas de luz al día, lo que hacen que «turistear» sea más difícil. Ir en primavera o verano es mucho más agradable, con todos los jardines llenos de flores (a los vieneses les encantan los jardines y tenerlos muy ciudados), la gente está de mucho mejor humor, las fuentes están encendidas… pero pierde ese encanto de ciudad de cuento que tiene en invierno. Ir en otoño es también una buena opción, ya que las temperaturas son moderadas y se puede disfrutar de las Heuriger, las cientos de tabernas que sirven su propio vino, cosechado en sus viñedos y de su comida típica.

Deja un comentario