
Grinzing, el distrito 19, es un barrio situado en el norte de Viena, en la montaña, caracterizado por sus viñedos y sus Heurigen. Estos Heurigen son locales típicos austríacos donde se sirve vino cultivado por los propios propietarios del local. Legalmente, sólo pueden vender vino de su propia cosecha y sólo abren ciertos periodos del año, cuando el vino está a punto para ser bebido. Allí también puedes comer productos típicos austríacos, como la ensalada de patata, el Schnitzel, el Gulash… servidos por camareras vestidas con dirndls (el traje típico austríaco) mientras suena Schrammelmusik, la música popular típica austríaca.
Para saber que el Heuriger está abierto, hay que fijarse en la puerta de entrada: si tiene una rama de pino colgando, significa que el vino está listo y que puedes entrar a beber.
No sólo hay Heurigen en Grinzing, también hay muchas repartidas por el resto de la ciudad, pero en Grinzing hay ni más ni menos que 30, y el ambiente en ellas es mucho más auténtico.
En Grinzing, a parte de las tabernas, hay una vista magnífica del resto de la ciudad. Al estar situado sobre la colina Cobenzl, Viena aparece en toda su plenitud frente a Grinzing. Es una maravilla contemplar la ciudad desde el Wiener Wald, el bosque de Viena.
Grinzing parece un pequeño pueblo, con sus casas bajitas con jardines y sus callejuelas. Y es que, de hecho, antiguamente era un pueblo separado de Viena pero, al crecer la ciudad, este fue incorporado como un barrio más.

Grinzing es el lugar ideal si sois amantes del vino, de la buena comida y de los paisajes bucólicos, ya que esta es una parte de Viena que no tiene nada que ver con el resto de la ciudad. Es la Viena más profunda y más tranquila.


Se puede llegar con el metro línea U4 hasta el final (estación Heiligenstadt) y allí coger el tranvía 38 hasta la estación Grinzing, que está en la plaza central del barrio. Si seguís con el bus 38A, llegaréis hasta la colina de Cobenzl y a la montaña de Kahlenberg.


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